Cuando la IED se queda: utilidades reinvertidas, confianza y la verdadera señal de calidad en Costa Rica (2000–2025)
Durante los primeros veinticinco años del siglo XXI, Costa Rica no solo logró atraer Inversión Extranjera Directa (IED) de forma sostenida, como se documenta en el análisis agregado de flujos totales. Logró algo más difícil y menos visible: convertirse en un país donde las empresas extranjeras generan utilidades suficientes —y previsibles— como para reinvertir de manera creciente a lo largo del tiempo.
Este hecho, aunque menos citado en el debate público, es una de las señales más sólidas de calidad de la IED. A diferencia de los aportes de capital inicial, que responden a decisiones puntuales de entrada o expansión, las utilidades reinvertidas reflejan desempeño operativo, rentabilidad y confianza en el entorno local. Analizarlas en perspectiva histórica permite entender no solo cuánto llega, sino por qué las empresas deciden quedarse.
Fuente: elaboración propia con datos del BCCR, diciembre 2025
De apuestas iniciales a utilidades sostenidas (2000–2008)
Entre 2000 y 2003, las utilidades reinvertidas se ubicaban en torno a los $430–470 millones anuales. Eran montos relevantes, pero todavía modestos y relativamente planos. Costa Rica era un país donde algunas empresas ganaban dinero, pero aún no existía una masa crítica de operaciones maduras.
El primer cambio estructural ocurre a partir de 2004, en paralelo al quiebre identificado en el análisis agregado de la IED. Mientras los flujos totales comienzan a acelerarse, las utilidades reinvertidas también muestran un crecimiento gradual pero consistente, alcanzando cerca de $570 millones en 2008. Este patrón es clave: antes de la crisis financiera global, las empresas ya estaban generando excedentes crecientes dentro del país.
La señal es clara: Costa Rica deja de ser solo un destino de entrada y empieza a convertirse en una plataforma operativa rentable.
Crisis global, pero no crisis de rentabilidad (2009–2015)
La crisis financiera internacional de 2009 reduce los flujos totales de IED, tal como se observa en el análisis macro. Sin embargo, las utilidades reinvertidas no colapsan. Se mantienen en torno a los $580 millones y retoman su crecimiento a partir de 2010.
Entre 2010 y 2015, las utilidades reinvertidas aumentan de manera sostenida, pasando de aproximadamente $640 millones a más de $1.100 millones anuales. Este crecimiento ocurre incluso en un contexto de alta volatilidad de los aportes de capital, que suben y bajan según proyectos específicos.
Aquí emerge una diferencia estructural crucial:
los aportes de capital son volátiles,
las utilidades reinvertidas siguen una trayectoria ascendente.
Esto indica que la IED en Costa Rica ya no depende exclusivamente de nuevas entradas, sino de la profundización de empresas existentes, particularmente en manufactura avanzada y servicios intensivos en talento.
Madurez productiva y reinversión como norma (2016–2019)
Entre 2016 y 2019 se consolida un nuevo escalón. Las utilidades reinvertidas superan consistentemente los $1.400–1.600 millones anuales, mientras los aportes de capital muestran caídas marcadas en algunos años. Lejos de ser una señal negativa, este patrón es típico de economías que transitan de la atracción inicial a la madurez productiva.
Las empresas ya instaladas financian buena parte de su expansión con flujos internos. Además, estas utilidades no solo se reinvierten en activos físicos, sino que sostienen pagos de préstamos intrafirma, reflejados en la parte activa de la deuda. Es decir, Costa Rica no solo genera ganancias, sino que permite repagar financiamiento corporativo sin tensionar las operaciones locales.
Este punto es central: un país que permite reinvertir utilidades y pagar deuda es un país que funciona para el negocio, incluso cuando el entorno global se vuelve más incierto.
Pandemia, resiliencia y salto estructural (2020–2025)
El shock del COVID-19 en 2020 reduce temporalmente las utilidades reinvertidas, pero no revierte la tendencia. A partir de 2021 ocurre el cambio más notable de toda la serie: las utilidades reinvertidas se duplican en pocos años, pasando de cerca de $2.000 millones en 2021 a más de $3.500 millones en 2025.
Este crecimiento no es un simple rebote. Coincide con la reconfiguración geopolítica global, el nearshoring y la búsqueda de plataformas confiables fuera de Asia. En ese contexto, Costa Rica no solo atrae nuevos flujos, sino que extrae más valor de las empresas que ya operan en el país.
El contraste con los aportes de capital es evidente: estos últimos crecen, pero con alta volatilidad. Las utilidades reinvertidas, en cambio, aumentan en cada período analizado, incluso bajo shocks globales.
La señal que miran las empresas (y que pocos discuten)
Desde la perspectiva de una multinacional, las utilidades reinvertidas envían una señal más poderosa que cualquier ranking o discurso promocional:
“Aquí se puede ganar dinero de forma sostenida, reinvertirlo y cumplir con obligaciones financieras internas.”
En un mundo marcado por guerras comerciales, tensiones geopolíticas y fragmentación de cadenas globales de valor, esta señal pesa más que los incentivos fiscales marginales o los anuncios de corto plazo.
Costa Rica, con todos sus desafíos, ha demostrado ser una fuente de ganancias operativas estables para las empresas de IED. Eso explica por qué, pese a la volatilidad global, las empresas no solo permanecen, sino que profundizan su presencia.
Una advertencia necesaria
Este éxito no está exento de riesgos. Tal como se señala en el análisis agregado de los 25 años de IED, la reinversión se concentra en pocos sectores, un régimen dominante y, crecientemente, un solo país de origen. La lección de las utilidades reinvertidas no es complacencia, sino responsabilidad estratégica.
Si Costa Rica quiere sostener esta trayectoria, deberá:
proteger los factores que permiten rentabilidad operativa (talento, estabilidad institucional, logística),
diversificar gradualmente sectores y orígenes,
y evitar que la dependencia de la reinversión en pocos nichos se convierta en rigidez.
Conclusión
El análisis de las utilidades reinvertidas revela una verdad incómoda y poderosa: la calidad de la IED en Costa Rica ha mejorado más rápido que su narrativa pública. Mientras los aportes de capital fluctúan con el ciclo global, las utilidades reinvertidas crecen período tras período, incluso en crisis.
Eso no ocurre por casualidad. Ocurre porque Costa Rica, con todas sus limitaciones, sigue siendo un lugar donde las empresas pueden ganar dinero, reinvertir y planificar a largo plazo. En tiempos de incertidumbre global, esa es la señal más valiosa que un país puede ofrecer.