El crecimiento que Costa Rica está dejando sobre la mesa: el talento de sus mujeres

Cada 8 de marzo se publican diagnósticos sobre la brecha de género. Se repiten cifras, discursos y llamados a la igualdad. Pero pocas veces se plantea la pregunta económica más importante:

¿Cuánto crecimiento está dejando Costa Rica sobre la mesa por no integrar plenamente a las mujeres al mercado laboral?

La respuesta, incluso con cálculos simples, es sorprendente.

Hoy la tasa de participación laboral femenina en Costa Rica ronda el 44%, mientras que la masculina supera el 69%. La diferencia es de aproximadamente 26 puntos porcentuales.

Esto significa que, de cada 100 mujeres en edad de trabajar, solo unas 44 participan en el mercado laboral. En cambio, entre los hombres participan casi 70 de cada 100.

Si asumimos —solo para simplificar el ejercicio— que la población adulta está compuesta por cantidades similares de hombres y mujeres, podemos hacer un cálculo rápido.

Por cada 200 adultos en edad de trabajar tendríamos hoy aproximadamente:

  • 69,9 hombres trabajando o buscando trabajo

  • 43,8 mujeres trabajando o buscando trabajo

En total, eso equivale a 113,7 personas activas en la economía.

Ahora imaginemos un escenario distinto: que las mujeres participen al mismo nivel que los hombres.

En ese caso tendríamos:

  • 69,9 hombres

  • 69,9 mujeres

La fuerza laboral subiría a 139,8 personas activas. La diferencia es clara: 26,1 personas adicionales en la fuerza laboral por cada 200 adultos.

En términos relativos, eso implica un aumento potencial de aproximadamente 23% en la fuerza laboral.

Por supuesto, más personas en la fuerza laboral no significa automáticamente más producción en la misma proporción. Parte de esa nueva participación se incorporaría gradualmente, con distintos niveles de productividad y horas trabajadas.

Pero incluso si aplicamos supuestos prudentes, el impacto económico sigue siendo notable.

Si ese aumento potencial de la fuerza laboral se tradujera en:

  • 35% de productividad efectiva promedio, el PIB podría aumentar cerca de 8%

  • 50% de productividad efectiva promedio, el PIB podría aumentar cerca de 11%

  • 65% de productividad efectiva promedio, el PIB podría aumentar cerca de 15%

Es decir, cerrar parcialmente la brecha de participación femenina podría aumentar el tamaño de la economía costarricense entre 8% y 15%.

Para dimensionar esa cifra, el PIB de Costa Rica ronda los 95 mil millones de dólares.

En ese contexto:

  • Un aumento de 8% equivale a aproximadamente 7.600 millones de dólares adicionales de producción anual.

  • Un aumento de 15% equivale a más de 14.000 millones de dólares adicionales.

Estas cifras no provienen de un modelo econométrico complejo.

Surgen simplemente de combinar tres hechos económicos básicos:

  1. La mitad del talento de un país está en las mujeres.

  2. Costa Rica ha invertido fuertemente en educación femenina.

  3. Pero una gran parte de ese capital humano no se traduce en participación laboral.

Este último punto es clave.

Durante décadas se asumió que la brecha salarial o laboral se explicaba principalmente por diferencias en educación o experiencia. Sin embargo, estudios recientes, incluyendo investigaciones realizadas entre CINDE y CEPAL, muestran algo distinto.

En muchos casos, las mujeres llegan al mercado laboral con niveles de educación incluso superiores a los de los hombres.

El problema no es el capital humano.

El problema es que la economía aún no utiliza plenamente ese capital humano.

Cerrar la brecha de participación femenina no es solo una agenda de equidad.

Es una estrategia de crecimiento económico.

Los países que han dado grandes saltos en productividad, como Irlanda, Canadá o Corea del Sur, lo hicieron expandiendo simultáneamente tres cosas:

  • educación,

  • inserción laboral femenina,

  • y sectores productivos de mayor valor agregado.

Costa Rica ya avanzó en dos de esas dimensiones.

Tiene una población femenina altamente educada y ha desarrollado sectores dinámicos como servicios modernos, manufactura avanzada y economía digital.

Pero aún tiene un enorme espacio para avanzar en la tercera: integrar plenamente a las mujeres al mercado laboral.

La conclusión económica es simple.

Costa Rica no necesita buscar el crecimiento únicamente en nuevas industrias, nuevas exportaciones o nuevas tecnologías.

Una parte importante del crecimiento futuro del país ya está presente.

Está en el talento femenino que aún no participa plenamente en la economía.

Liberar ese potencial no solo haría a Costa Rica una sociedad más equitativa.

La haría también una economía mucho más próspera. La economía costarricense no crecerá solo con más inversión o más exportaciones. Crecerá cuando deje de desperdiciar la mitad de su talento.

Sandro Zolezzi

Chileno-Costarricense. Ingeniero Civil-Industrial con énfasis en optimización de recursos de la Universidad de Chile, con una Maestría en Administración de Negocios con énfasis en economía y finanzas del INCAE Business School de Costa Rica.

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