La nueva IED del mundo no pasa por Costa Rica: una señal de alerta para el próximo gobierno
La primera versión de la matriz global de inversión extranjera directa (IED) para 2025, publicada por fDi Intelligence, deja un mensaje incómodo para países pequeños como Costa Rica: el capital productivo nuevo del mundo se está concentrando en sectores donde el país no participa o participa marginalmente.
Los proyectos anunciados a nivel global —inversiones nuevas, no compras de empresas existentes— se concentran en tres grandes motores del siglo XXI: centros de datos, semiconductores y energía asociada a la transición energética. Solo en 2025, los centros de datos y las telecomunicaciones asociadas superaron los 320 mil millones de dólares en proyectos anunciados. Los semiconductores alcanzaron más de 138 mil millones de dólares, y la energía renovable, aunque con una leve desaceleración, rondó los 193 mil millones de dólares.
Costa Rica no aparece en ese mapa.
Esto no es una crítica superficial ni una comparación injusta. Es una señal estructural que el próximo gobierno no puede ignorar.
Lo que la matriz sí dice —y lo que no
Conviene aclararlo desde el inicio: esta matriz no mide toda la IED que llega a un país. Mide proyectos nuevos anunciados, principalmente de gran escala. No incluye adquisiciones ni reinversiones silenciosas. Pero precisamente por eso es tan reveladora: muestra dónde se está construyendo la capacidad productiva del futuro.
Y el futuro hoy se construye alrededor de tres necesidades básicas:
Energía abundante y confiable.
Capacidad de cómputo para inteligencia artificial y servicios digitales.
Chips para sostener todo lo anterior.
Costa Rica, en cambio, ha consolidado su éxito en dispositivos médicos y servicios modernos basados en conocimiento. Esa es una fortaleza real. Pero también es una especialización estrecha si el país no logra conectarse con la nueva ola global.
El problema no es el tamaño del país
El argumento fácil es decir: “Somos muy pequeños para competir en esos sectores”. Ese argumento es cómodo… y equivocado.
El problema no es el tamaño. El problema es la ausencia de una estrategia para participar indirectamente en estas cadenas.
Costa Rica no necesita construir megaproyectos de centros de datos ni fábricas gigantes de semiconductores. Lo que sí necesita es ser relevante para quienes sí los construyen.
Hoy no lo está siendo.
Energía: el cuello de botella silencioso
La matriz 2025 muestra que los centros de datos se están moviendo hacia nuevos mercados, y que la decisión principal es dónde hay energía disponible. No discurso verde. Energía real.
Costa Rica tiene una reputación ambiental sólida, pero enfrenta tres problemas graves:
falta de capacidad eléctrica firme,
lentitud en permisos,
y ausencia de una política explícita para atraer inversión productiva intensiva en energía.
Mientras otros países aseguran potencia, redundancia y plazos claros, Costa Rica discute si crecer o no crecer. El resultado es obvio: el capital se va donde sí puede operar.
Semiconductores: no se trata de nostalgia, sino de estrategia
Cuando se habla de semiconductores, muchos piensan en volver al pasado. Ese es un error conceptual.
La industria de chips no es solo fabricación inicial. Incluye pruebas, validación, empaque avanzado, ingeniería de procesos, automatización, mantenimiento, logística especializada y servicios técnicos de alto valor.
Costa Rica sí podría participar en esos eslabones. Tiene talento, experiencia industrial y credibilidad. Lo que no tiene es una estrategia explícita ni condiciones habilitadoras claras.
Sin energía, sin infraestructura y sin formación técnica masiva, esa oportunidad se pierde.
La verdadera alerta
La señal de alerta no es que Costa Rica “lo esté haciendo mal”.
La señal es que el mundo cambió de foco, y Costa Rica no ha ajustado su estrategia.
Mientras el capital global se dirige a infraestructura digital, energía y tecnología dura, el país sigue confiando en que sus ventajas históricas serán suficientes.
No lo serán.
Cinco propuestas concretas para el nuevo gobierno
Si el próximo gobierno quiere evitar que Costa Rica quede fuera de la nueva IED global, necesita decisiones claras y rápidas. No discursos. No comisiones eternas.
1. Política energética como política productiva
La energía no puede seguir tratándose solo como un tema ambiental. Debe ser una política de competitividad: capacidad firme, precios predecibles y plazos claros para nuevos proyectos.
2. Ventanilla acelerada para proyectos estratégicos
No todos los proyectos son iguales. El país necesita un régimen de permisos rápido y predecible para inversiones productivas estratégicas, sin improvisación ni discrecionalidad.
3. Talento técnico a escala
No basta con graduar profesionales universitarios. Se requiere formación técnica intensiva en electrónica, automatización, mantenimiento industrial, análisis de datos y operación avanzada.
4. Participación indirecta en centros de datos y semiconductores
Costa Rica no debe competir por lo que no puede ganar, pero sí por lo que puede aportar: servicios técnicos, ingeniería, operaciones regionales, soporte especializado y manufactura avanzada conectada.
5. Estrategia clara de encadenamientos productivos
Los sectores donde Costa Rica ya es fuerte —dispositivos médicos y servicios modernos— deben conectarse con la nueva ola tecnológica, no aislarse de ella.
Conclusión
La matriz de IED 2025 no es un veredicto. Es un espejo.
El mundo está invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en la infraestructura física de la economía digital y energética. Costa Rica, hoy, observa ese proceso desde la banca.
El próximo gobierno tiene una decisión estratégica que tomar:
o adapta el país para participar en esa nueva ola,
o acepta que Costa Rica será excelente en pocos nichos… mientras el mundo avanza en otra dirección.
La oportunidad aún existe. Pero no esperará indefinidamente.